Páginas vistas en total

Seguidores

viernes, 11 de julio de 2014

SCHUMANN - HOLLIGER - ROMANZA Op. 94 No. 2

Heinz Holliger © Priska Ketterer


Heinz Holliger es al oboe lo que Fischer-Dieskau al canto. Este músico suizo en un oboísta único. Seguro que en la actualidad hay numerosos oboístas excepcionales. Pero Holliger sobrepasa cualquier límite, como Fischer-Dieskau, no admite comparación. Además, al igual que el cantante alemán, Holliger es un músico polifacético. Hace ya muchos años que comenzó a componer y también es un magnífico director de orquesta. No puedo añadir nada nuevo sobre este gran músico, por la red hay muchísima información para quien esté interesado.
Les propongo una sencilla audición. Se trata de la segunda de las tres romanzas opus 94 de Robert Schumann. Es una música sencilla y muy bella, de un fino trazo melódico nacido de la más genuina inspiración. Ya su indicación inicial, Einfach, innig, nos dice lo que va a acontecer: Sencilla, íntimamente. Se divide en tres secciones, la primera de ellas es dulce, amable,  desde el primer compás cautiva irresistiblemente; la sección central tiene un carácter dramático, muy contrastante, impetuoso, resuelto; concluye la romanza con la repetición de la sección inicial.
La comparación de Holliger con Fischer-Dieskau no es gratuita. Holliger canta con su intrumento, declama, nos cuenta la música, nos dice su letra al oído, o reclama nuestra atención con voz potente, pero siempre, siempre muy cantábile; Holliger le da voz al oboe. Esto lo consigue mediante una interpretación de las indicaciones de Schumann realizada con primor, aunque sea esta palabra en desuso: sí, desgrana primorosamente el discurso schumanniano; comienza las frases desde el silencio de un modo impercetible, no hay ataque; las articulaciones las realiza al pie de la letra pero sin interrumpir por ello la línea, el trazo limpio, nítido, de la melodía. Hay un término musical para esto: fraseo; fíjense, un término musical tomado del lenguaje, de la palabra, de la voz. No se puede tocar mejor, cantar mejor. Con él, toca muy correctamente el pianista Anton Kernjak. Les sugiero que se detengan un momento: dejen lo que quiera que estén haciendo y escuchen esta música, déjense llevar durante unos pocos minutos de la mano de Schumann recreado por Holliger. Seguro que luego, cuando vuelvan a abrir los ojos, ven las cosas un poco de otro modo.
 


6 comentarios:

  1. Cuando me apunté a música, me dieron un oboe. Durante años gozé aprendiendo los secretos de este instrumento, adoré y traté de imitar a Holliger a quien todos los compañeros considerábamos un gurú del oboe, odié atar cañas y deseé que me hubiesen dado un clarinete.
    Con los años, hize progresos llegando a tocar bastante dignamente algunos conciertos y piezas... entre ellas estas romanzas.
    Esta mañana al leer esta entrada y escucharlas de nuevo he recordado todos estos momentos y he vuelto a desenfundar mi oboe. He vuelto a gozar con él y, durante un rato, me he sentido totalmente cautivado por ese gran misterio que es transformar la respiración en música.

    ¡Qué poderosa es la música que nos lleva a revivir nuestros mejores instantes!

    Querido Carlos, me alegra tremendamente saber de ti!!

    Un fuerte abrazo!
    Borja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde luego, Borja, si la magia existe, es la música. Yo toqué hace más de treinta años estas romanzas. Convencimos a la junta directiva de la banda de bajar un viejo piano al escenario. Creo que debió de ser el primer concierto con música no de banda dado en un casino musical, apostaría por ello. Tuve la suerte, además, de tocar con un excelente oboísta, que llevó adelante una carrera internacional y ahora toca en una orquesta. Ya ves, compartimos orígenes: esta música tan tan bonita es de lo primero que tocamos ambos. Qué piezas tan bonitas; la primera también me entusiasma pero esta, la segunda, creo que tiene un encanto especial.

      Yo también me alegro mucho de saber de ti. Y me alegra que, a pesar de que escribo muy poco, todavía te asomas por G y P a ver si sale algo.

      Un fuerte abrazo. Ah! quizá un día de estos publique alguna otra pieza del mismo CD que esta, hay algunas muy, muy bonitas.

      Eliminar
  2. ¡Que bonito su escrito, profesor! ...

    un quijote

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Quijote!, muchas gracias por tu elogio. Me alegro de verte por aquí.

      Un cordial saludo

      Eliminar
  3. Desde luego no es gratuita la comparación con Fischer-Dieskau y me parece oportuna, pero se me ocurren dos razones que hacen a Holliger todavía más importante: una es que le ha dedicado gran importancia a la música contemporánea, la segunda es que además ha dedicado una buena parte de su tiempo a la docencia, dejando un buen número de alumnos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto, y creo recordar de algún alumno mío que recibió algunas clases de Holliger o asistió a alguno de sus cursillos. Con respecto a su relación con la música contemporánea: en el mismo cd del que he extraído estas piezas hay composiciones suyas. Recuerdo haber visto un documental en el que explicaba alguna de sus composiciones: era una obra orquestal sumamente compleja, y asombraba comprobar cómo ejemplificaba sus explicaciones tocando pasajes al piano: demostraba poseer una gran técnica pianística, algo indispensable en todo compositor. La primera composición suya que escuché fue sus «Lieder ohne Worte» que me fascinaron e impresionaron hondamente y sobre los que vuelvo a menudo.

      Gracias por su comentario

      Un cordial saludo

      Eliminar