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lunes, 4 de agosto de 2014

CÉSAR FRANCK - Preludio para órgano Op. 18

César Franck fue un compositor de nacionalidad francesa, nacido en 1822 y fallecido en 1890. Su obra es considerable y de gran calidad, escribió prácticamente música de todos los géneros. Tras rebelarse contra su padre, un hombre obstinado en convertir a César y a su hermano en grandes artistas, pasó una época de serias dificultades económicas. La vida comenzó a sonreírle cuando le fue concedido el puesto de organista en una importante iglesia que tenía uno de los mejores órganos del momento. Adquirió gran renombre como organista, instrumento para el cual escribió numerosas composiciones. Más tarde fue nombrado profesor del Conservatorio de París; alumnos suyos fueron músicos de la talla de Henri Duparc, de quien escuchamos alguna preciosa canción tiempo atrás, y Vincent D’Indy, entre otros. 


Hoy, lo presento aquí, para escuchar una pieza muy sencilla, breve, en realidad sólo la porción de una obra: el preludio del «Preludio, fuga y variación» para órgano, Op. 18. Esta pequeña composición posee un sabor muy propio del lenguaje de Franck. Su melodía tiene un carácter de pastoral, aunque su tonalidad sea si menor, un tono creo que jamás utilizado para una composición de ese tipo. Es un canto sencillo, con la suave tristeza que da de sí la tonalidad mencionada: podría recordar a una melodía tocada por un pastor con su caramillo: a mí me recuerda ese famoso haiku:

El ruiseñor
llora su senectud
en el bambudal.

 
Escucharemos, en primer lugar, la partitura original, es decir, para órgano. La interpretación corresponde a la gran organista Marie-Claire Alain, la Gran Dama del órgano.
 
A continuación podemos escuchar una transcripción para piano. Hay mucha música de órgano transcrita para piano, grandes músicos, como Liszt, se han dedicado a ello. El resultado de estas transcripciones siempre es de difícil ejecución: el pianista ha de tocar en un solo teclado lo que el organista toca en tres, dos manuales más una pedalera. La interpretación es de Alice Ader.
  
Por último, escucharemos una transcripción que podría decirse que es una síntesis, o suma, de las dos audiciones anteriores. Es una versión para harmonium y piano. Hace tiempo dediqué algunas entradas a este bello instrumento, el harmonium. El harmonium tiene una voz muy dulce, un poco nasal, pero con una suavidad que convierte esa nasalidad en pura belleza; su canto es humilde, sereno, puro, noble. Es esta versión la que más me evoca la imagen de un pastorcillo tocando su flauta de caña. Toca el harmonium Olivier Latry, el piano, Bertrand Chamayou. 
 
Cristian Jensen Marcet ©

10 comentarios:

  1. Deliciosas las composiciones de César Franck, como así también las interpretaciones. Se agradece cómo nos va introduciendo en el conocimiento de estas piezas, disfrutar de cada instrumento hasta llegar a la síntesis final.
    Y no se equivoca al elegir el haiku para acompañar al Preludio en fuga...será que la senectud es también una especie de fuga de la vitalidad y las energías ...pero está el bambudal...entorno afín al ruiseñor.
    Gracias por sus aportes y ese compartir del conocimiento!
    Abrazos
    ( no hay un error en las fechas de nacimiento y muerte del compositor?)

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    1. Gracias, Inés, incluso antes de responderle he corregido la errata: ¡sólo ocho años! ¡cuánto fruto en tan poco tiempo!
      La voz del harmonium... Siempre me ha parecido así, no el sonido, la voz. Ese tono un poquito ronco también evoca senectud; la imagen del haiku es muy bonita: el ruiseñor, símbolo de vida y felicidad, de hogar, llora al aproximarse su final. Y sí, el bambudal, qué lugar tan acogedor, tan fresco al anochecer: en alemán «Nachtigall», en inglés «nightingale», en ambos idiomas presente la noche, el fin del día. ¡Qué dulce momento el anochecer!, quizá mejor que el alba.
      Un fuerte abrazo

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  2. ¡Pieza bella! Dulce y calma su 'suave tristeza'. Andantino si menor; bella pieza.
    Hacer las melodías en el solo piano... ¿será algo así como una meditación andantina? De alguna manera me lo figuro así... Su imagen del pastor y la escucha de la versión de armonio y piano (Olivier Latry y Bertrand Chamayou), con ese carácter o tempo más andante, me conduce a un paisaje...
    "Puede oírse cantar al ruiseñor tanto de día como de noche; pero sus interpretaciones de virtuoso se oyen mejor en la quietud de una cálida tarde.", esto leo en una bonita nota (wikifaunia.com/aves/ruisenor/ ).
    (Me pregunto qué harmonium es éste... un sonido clarísimo).

    Que regalo bello, muchas gracias, me he detenido largo en el post.

    un quijote



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    1. He estado buscando la marca del armonio sin éxito. Tiene razón, tiene un timbre muy claro este instrumento. Yo he tocado muchísimos armonios, cuando era jovencillo e iba de iglesia en iglesia tocando misas. El armonio era la alternativa económica a un órgano. Lamentablemente siempre los encontré en pésimo estado, no se preocupaban mucho los responsables en mantenerlos en las debidas y honrosas condiciones.

      Gracias a su comentario sobre el ruiseñor he encontrado una oda de Keats dedicada a este pajarillo:

      http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/ing/keats/odaaunru.htm

      En fin, que de César Franck y su música para órgano hemos ido a parar al armonio y el ruiseñor. Bendita curiosidad, ojalá siempre la sintamos viva, es el motor del conocimiento, la puerta que nos conduce al descubrimiento de inagotables maravillas.

      Soy yo quien le da las gracias, sus visitas dan vida a este blog.

      Un cordial saludo

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    2. Otro sitio digno de visitar:

      https://www.youtube.com/watch?v=rHIUo00VihM

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    3. Y otro:

      https://www.youtube.com/watch?v=Hb775mEuWxM

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  3. Me mata bien usted con este. Y los otros.
    https://www.youtube.com/watch?v=rHIUo00VihM

    ' Se puede decir sin sentimentalismo o exageración que nadie que haya conocido a Keats no le admirara, [...]. Sus amigos cercanos, como Brown, Clarke, y Severn, permanecieron apasionadamente dedicados a su memoria todas sus vidas."
    Más de veinte años después del fallecimiento del poeta, Severn recordaba:: "En su lecho de muerte con gran emoción ... me dijo que su mayor placer había sido ver el crecimiento de las flores".
    Pocos meses antes de caer enfermo escribió a Fanny Brawne: " He amado el principio de la belleza en todas las cosas".

    Las citas provienen de un excelente y delicado artículo biográfico sobre el poeta en el sitio Poetry Foundation.

    (Puesto que no domino el idioma inglés, estoy releyéndolo muy despacio. Son más de cincuenta párrafos que se dejan leer a tramos pienso, vale el esfuerzo. http://www.poetryfoundation.org/bio/john-keats)

    ¡Gracias!
    ¡Felicidades!


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    1. Muchas gracias por su contribución con el enlace a la Fundación John Keats. Tiempo atrás subí al blog su «Oda a una urna griega», uno de sus poemas preferidos para mí. El concepto de «belleza» ha ido cambiando en las distintas erapas de la Historia. En la actualidad ya no está relacionadocon el arte, cosa curiosa: «el arte no ha de ser bello». Creo que no es más que una miopía histótica transitoria que tarde o temprano acabará cayendo por su propio peso. En mi opinión, lo que conmueve del arte es su belleza, no el arte en sí: cualquier objeto artístico puede estar realizado con arte en grado sumo, pero no ser bello: en tal caso nos producirá asombro, admiración, pero al mismo tiempo indiferencia y hastío. Sin embargo, es frecuente que un artista menor consiga una pequeña obra que sin ser obra maestra conmueva por su belleza, por su sencilla belleza. Luego está la belleza en las acciones, la belleza interior de las personas, la cual, cada día escasea más, es más difícil de encontrar. «Belleza, bondad y verdad»: creo que serán valores eternos, o me gustaría que así fuera.

      Gracias de nuevo.

      Un afectuoso saludo

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  4. Es una pieza bellísima.
    Me gusta, en especial, la primera versión.
    Gracias, Carlos.

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    1. Querido Raúl, me satisface, me alegra enormemente coincidir una vez más contigo en la apreciación de una obra musical. Tú ya me vas conociendo, sabes que me gustan, en especial, las piezas pequeñas, sencillas, de las que este pequeño preludio es un claro ejemplo. Es en este género, por llamarlo de alguna manera, el de la brevedad, el de la sencillez, en el que se demuestra quién es cada cual: aquí, Franck, con esta pequeña página, nos dice todo lo que nos hace falta saber.

      Gracias a ti, siempre.

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