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jueves, 31 de julio de 2014

Cécile Chaminade – Nocturno Op. 165

Cécile Chaminade fue una compositora y pianista francesa, que vivió entre 1857 y 1944. Escribió un poco de todo, música de cámara, orquestal, canciones. Por lo que más se la conoce es por sus numerosas piezas para piano. Como la que traigo hoy. Se trata del Nocturno Op. 165. Es una pequeña obra a la que le van muy bien adjetivos como encantadora, o incluso deliciosa. Tiene la impronta de una improvisación y algunos de sus giros me son familiares de cuando yo me siento al piano y me dejo llevar por la imaginación sin más pretensiones. Es como el aroma de un jazmín que te sorprende al doblar una esquina, como el recuerdo de un momento, dulce momento, que te sobreviene y te posee y hace que tu mirada se pierda, y te invade una indefinible nostalgia, y piensas que menos mal que estás solo, que nadie ha visto ese brillo acuoso que por un instante se ha apoderado de tus ojos.

Ah, interpreta este nocturno un pianista llamado Peter Jacobs.
La partitura, junto con un gran número de otras piezas, puede encontrarse en:


Flor de jazmín
Jesús Moreno Cano

lunes, 14 de julio de 2014

SCHUMANN - HOLLIGER - Im Andenken Ursula Holliger

http://www.ursulaholliger.net/Photos/Photos/Collage2.html

Cuando escribí la entrada anterior ni tan siquiera me había detenido a leer la carátula, el librillo, que acompaña el CD. Más tarde, cuando lo leí, me encontré con la frase Im Andenken an Ursula Holliger: «En memoria de Ursula Holliger». Me moví un poco por Internet y pude comprobar que, en efecto, Ursula Holliger, esposa de Heinz Holliger, falleció el pasado 21 de enero.

Ursula ha sido una gran arpista, quizá la mejor del siglo XX. Tocó todo tipo de repertorio, fue profesora en grandes escuelas de música, estrenó obras de compositores actuales. Durante toda su vida llevó a cabo una gran actividad altruista ofreciendo conciertos benéficos en iglesias y hospitales. Fue una gran admiradora de Albert Schweitzer y fue miembro fundadora de una organización para continuar con el trabajo espiritual del gran músico. Schweitzer, gran desconocido incluso entre los músicos de nuestro país, fue doctor en filosofía, teología y medicina; gran organista y musicólogo, escribió una biografía de Johann Sebastian Bach titulada «Bach, el músico poeta», libro de obligada lectura pero, una vez más, casi completamente desconocido en nuestro país y que ya no podrá leerse pues ha sido descatalogado. Pero la figura de Schweitzer va mucho más allá de la erudición. En 1952 le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz por, entre otros muchos méritos, haber construido, en 1913, y haber mantenido hasta el momento de su muerte, acaecida en 1965, un hospital en África en el que a lo largo de los años atendió a miles de enfermos. Si hago esta digresión en torno a Schweitzer es por mostrar el relieve que da a la figura de Ursula Holliger el haber sido seguidora espiritual de este gran hombre. Recuerdo cuando escuché con gran asombro y emoción, ya hace algunos años, la grabación del «Doble Concierto para oboe y arpa» de Witold Lutoslawski, efectuada por el matrimonio Holliger.

No puedo dejar de lamentar, una vez más, la hondamente arraigada incultura musical de este malhadado país, no sólo de la gente en general, no sólo de la chabacana clase política en general, no sólo de la intelectualidad en general, también, y esto es lo más triste, de los propios músicos. El otro día comentaba con un amigo que la música, en este país, no es un arte, es un negocio, y la enseñanza de la música no es un derecho básico y fundamental sino una nómina.

Del mismo CD del que extraje la pieza de la entrada anterior les sugiero otros dos ejemplos, también de Schumann. En primer lugar una transcripción para piano, chelo y oboe, del segundo de los «Estudios en forma canónica para Pedal-Flügel», Op. 56. La transcripción se debe a Theodor Kirchner (1888) y los intérpretes son, junto con Heinz Holliger, Anita Leuzinger con el chelo y Anton Kernjak al piano.


También, esta otra adaptación para oboe y piano del tercer movimiento, Intermezzo, de la sonata para violín y piano nº 3, WoO 2 del mismo compositor.


Debe de haber sido muy hermoso haber compartido una vida de amor y de música.
En memoria de Ursula Holliger

Ursula Holliger (1937-2014) und Heinz Holliger, 2006 (Foto: Priska Ketterer/Archiv LUCERNE FESTIVAL)

viernes, 11 de julio de 2014

SCHUMANN - HOLLIGER - ROMANZA Op. 94 No. 2

Heinz Holliger © Priska Ketterer


Heinz Holliger es al oboe lo que Fischer-Dieskau al canto. Este músico suizo en un oboísta único. Seguro que en la actualidad hay numerosos oboístas excepcionales. Pero Holliger sobrepasa cualquier límite, como Fischer-Dieskau, no admite comparación. Además, al igual que el cantante alemán, Holliger es un músico polifacético. Hace ya muchos años que comenzó a componer y también es un magnífico director de orquesta. No puedo añadir nada nuevo sobre este gran músico, por la red hay muchísima información para quien esté interesado.
Les propongo una sencilla audición. Se trata de la segunda de las tres romanzas opus 94 de Robert Schumann. Es una música sencilla y muy bella, de un fino trazo melódico nacido de la más genuina inspiración. Ya su indicación inicial, Einfach, innig, nos dice lo que va a acontecer: Sencilla, íntimamente. Se divide en tres secciones, la primera de ellas es dulce, amable,  desde el primer compás cautiva irresistiblemente; la sección central tiene un carácter dramático, muy contrastante, impetuoso, resuelto; concluye la romanza con la repetición de la sección inicial.
La comparación de Holliger con Fischer-Dieskau no es gratuita. Holliger canta con su intrumento, declama, nos cuenta la música, nos dice su letra al oído, o reclama nuestra atención con voz potente, pero siempre, siempre muy cantábile; Holliger le da voz al oboe. Esto lo consigue mediante una interpretación de las indicaciones de Schumann realizada con primor, aunque sea esta palabra en desuso: sí, desgrana primorosamente el discurso schumanniano; comienza las frases desde el silencio de un modo impercetible, no hay ataque; las articulaciones las realiza al pie de la letra pero sin interrumpir por ello la línea, el trazo limpio, nítido, de la melodía. Hay un término musical para esto: fraseo; fíjense, un término musical tomado del lenguaje, de la palabra, de la voz. No se puede tocar mejor, cantar mejor. Con él, toca muy correctamente el pianista Anton Kernjak. Les sugiero que se detengan un momento: dejen lo que quiera que estén haciendo y escuchen esta música, déjense llevar durante unos pocos minutos de la mano de Schumann recreado por Holliger. Seguro que luego, cuando vuelvan a abrir los ojos, ven las cosas un poco de otro modo.